martes, 31 de mayo de 2011

"El cuerpo grita... lo que la boca calla".

"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". Bach.




Muchas veces...
El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?


Elige alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.


Todos precisan saludablemente de un oyente interesado.


Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida.

Me parece bonito compartir este mensaje:

El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semaforos llamados AMIGOS, luces de precaucion llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes:



Una llanta de repuesto llamada DECISION, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abudante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS.

lunes, 30 de mayo de 2011

Date una tregua...



Cuando el corazón se canse de sufrir y la voluntad de batallar
y el alma de esperar; date una tregua.

También las hojas cabecean ante el sopor del sol, y la lumbre se hace brasa,
y las estrellas se ocultan,
y los pájaros se duermen y el paisaje se desvanece,
no pares el motor de tu vida dale una tregua,
no para desistir, sino para reponerte,
no para claudicar, sino para reparar fuerzas,
no para quedarte parado,
sino para revisar detrás de tu horizonte
 y empezar a configurarte y a planear detrás de la tregua.

El agobio es un polvo que asfixia;
la fatiga una niebla que ciega;
las tensiones, un estirar que explota;
la falta de tiempo un desasosiego que acelera;
los contratiempos diarios, pequeños impactos que enervan.

Cuando se acumule mucho sobre tus nervios y tu resistencia,
 date una tregua;
pero no desistas,
no te amargues,
no te destruyas;
aunque cueste seguir en pie,
date una tregua;
pero vuelve a crecer,
 vuelve a cosechar,
vuelve luchar;
vuelve a la brega diaria,
pero sin sombra en el espíritu, sin flaquezas en el ánimo,
 sin desfallecimiento en el corazón.

Si tienes capacidad para el amor, gratitud en el alma;
voluntad para servir, alcance en la inteligencia,
de ti mismo brotará la recuperación;
Por alguna de esas corrientes volverá a fluir el deseo, las ganas, el impulso; Llevas dentro el manantial, la fibra, el motivo que te hará decir; derrumbamiento y derrota,
no; un esfuerzo y un Dios, si.

Y mas allá de las fronteras que vives ahora,
verás florecer de nuevo tu vida levantarse de nuevo tu árbol y agigantarse de nuevo tu figura.

Pon tus alas sobre la cabeza,
 pero déjales espacio para remontarse;
pon tus sueños en los pies, pero dales un largo recorrido de huellas divinas; pon tus ambiciones en la tierra,
pero mirando el cielo y poniendo la meta en alguna estrella encendida.

Ponte tú, en las manos de Dios;
ate una tregua para nivelarte en Cristo y de pronto encontrarás
 que la vida tiene muchas bellezas
y
que tienes ganas de vivirla.



domingo, 22 de mayo de 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

Un tiempo después...

volvemos a encontrarnos...
cuánto hace que no escribo en este blog tan único como mágico para mí.
La vida es así, vertiginosa, rápida,
no te da tiempo a nada.
Y el tiempo perdido
es un recurso irrecuperable...